lunes, 21 de noviembre de 2022

El Pardismo, también llamado Pardoísmo, es un concepto de Dios distinto a todas las religiones monoteístas, y distinto a toda forma de deidades.

El factor común de todas ellas es el rendimiento de culto, manifestando la adoración al Dios en el cual se cree, para obtener beneficios, y si la adoración no alcanza se lleva al sacrificio de propios o terceros. Es propiamente un pacto con Satanás, lo que llaman una promesa, un pedido que se pagará muy caro.

El Pardismo considera que Dios es la causa del Mal y el consecuente Dolor. 

Todo lo que ocurre es, sin duda alguna, su manifestación. Todo, tarde o temprano, termina por destruirse, y en la destrucción está el Mal. Aunque la destrucción obedezca a una buena causa, no debiera ser necesario destruir para construir. 

Lo construido se hace con un fin determinado para cumplirlo, y se lo destruye cuando se cree que su ciclo ha terminado. Con esto se admite su fracaso, pues lo construido sin errores debiera perdurar.

Siempre en la destrucción está el Mal. La justificación de la evolución demuestra que lo hecho nunca esta bien hecho, y esto es así porque siempre está el Mal presente.

El Mal forma parte de la "creación" de Dios, y es por lo tanto imposible de separarlo, pero si es posible atenuarlo.

La atenuación del Mal se logra con acciones justas, que poco tienen que ver con la justicia judicial que rige el mundo desde el derecho romano, influenciado por el cristianismo.